Por tercera vez en la última década los escoceses podrán ir a las urnas a decidir la permanencia del país en el Reino Unido.
El primer referendo independentista de Escocia fue propuesto en el año 2014 por los miembros del Partido Nacional de Escocia. El segundo intento de decidir en las urnas la permanencia del país en el Reino Unido fue en el año 2017, en el cual los independistas no alcanzaron la mayoría por muy poco. Actualmente, con la inestabilidad política atravesada por todo el Reino Unido, las intenciones independentistas se han reavivado y la Primera Ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, anunció la semana pasada sus intenciones de volver a hacer otro referendo en el año 2021 para consultar de nuevo con los escoceses la permanencia del país en el Reino Unido.
No es sorprendente que se esté fortaleciendo el movimiento independentista, Sturgeon, además de ser la Primera Ministra de Escocia, también es la directora del Partido Nacional de Escocia, que como bien recordamos recientemente se ha caracterizado por luchar por la separación del territorio del Reino Unido. El territorio escocés desde el año 1997 logró tener un parlamento propio, este es de mayoría socialdemócrata, lo que contrasta con el panorama político de centroderecha del gobierno central. Escocia es una tierra tolerante con los migrantes y ha tratado de establecer políticas sociales de apoyo a los refugiados y los desempleados; cosa que se opone drásticamente al gobierno central de mayoría conservadora cuyo Primer Ministro es un personaje tan controversial como Boris Johnson.
El Brexit fue firmado en el año 2017 por la entonces Primera Ministra Theresa May, de acuerdo con el artículo 50 del tratado de Lisboa, se contaba con un plazo de dos años para negociar los términos de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Sin embargo, ocho meses después de la fecha límite, la separación aún se ve como algo lejano e incluso hay una facción política de Gran Bretaña que contempla la posibilidad de un segundo referendo, a pesar de que una vez firmado el acuerdo ya no haya marcha atrás. Los escoceses son una de esas facciones, pues no querían separarse de la Unión Europea y en la región se apoyó abrumadoramente el «remain», sin embargo, no tuvieron impacto, pues a pesar de ser el 30% del territorio británico, solo son el 8% de la población.
Se puede decir que en el 2021 Escocia enfrentará la decisión entre permanecer en la Unión Europea, o permanecer en el Reino Unido; sin embargo, qué sería más beneficioso para los escoceses y cuáles serían las consecuencias de estos escenarios. Si Escocia llegara a abandonar el Reino Unido, además de tener una pérdida geográfica, el Reino Unido no sufriría mayores consecuencias. En el año 2014, con la caída de los precios del petróleo, Escocia, que es un país principalmente petrolero, comenzó a tener un déficit fiscal del 10%, por lo que depende de la ayuda de la fuerte economía inglesa. Actualmente la economía británica vale alrededor de 2,4 billones de euros, mientras que la de Escocia 193.000 millones y va en desaceleramiento. Es decir que el territorio es más un lastre que una ayuda para el resto del Reino Unido.
El panorama ha cambiado mucho desde los primeros referendos. La principal variable seria la caída de los precios del petróleo, el principal producto de la economía escocesa. El petróleo de Escocia está en el mar y para extraerlo es necesario utilizar plataformas marítimas, lo que resulta costoso y dejó de ser rentable por a la depreciación del hidrocarburo. Según el experto en economía internacional katia Garcia, Inglaterra es el pilar económico del Reino Unido, es quien mantiene fuerte las economías los países asociados. Como resultado, el paraíso socialdemócrata que los escoceses quieren construir necesita de unos recursos que el petróleo ya no da. El déficit fiscal aumentaría aún más sin la ayuda del gobierno central inglés y la calidad de vida de los escoceses se depreciaría.
Para concluir, Katia Garcia también dice que el Brexit ha cambiado toda la dinámica del Reino Unido. La independencia de Escocia está basada en un nacionalismo que resulta dañino e inviable. El principal socio comercial de Escocia es Inglaterra, a quien vende cuatro veces más productos que a toda la Unión Europea. Así́ que si Escocia se independiza para volver a entrar a la Unión el resultado podría sería catastrófico para sus empresas y negocios. Lo que ya es claro es que la separación del Reino Unido de Europa es una realidad, y el temor de los escoceses es válido, pues no hay un precedente y panorama es incierto para el Reino Unido, el primer país en abandonar la Unión Europea. Sin embargo, a Escocia le convendría mucho más quedarse en el Reino Unido como socio privilegiado, que en la Unión Europea como un miembro más.
Fuentes:
Fuente primaria:
- Katia Milena García Viloria profesional en Ciencias Políticas
Fuentes Secundarias: